📍 ¿Dónde puedo dormir fresco en España cerca de mí? →
El termómetro dice una cosa; tu cuerpo, otra. Este estudio nacional recopila, voto a voto y durante todo el año, el clima que se siente — de día y de noche, en verano y en invierno — y lo contrasta con el que miden las estaciones de AEMET. Tu voto es anónimo y cuesta 10 segundos.
Funciona como los avisos de Google Maps. Tú informas de cómo se siente el clima en tu zona ahora mismo; los votos de los demás lo confirman o lo matizan, y el dato oficial de AEMET hace de árbitro. Cuanta más gente vota, más vivo es el mapa.
Tu ubicación exacta nunca sale del móvil: aquí mismo se redondea a una celda de ~1 km y se busca la estación de AEMET de referencia. Solo viajan esas dos cosas; el punto exacto, jamás.
¿Sin GPS o no quieres darlo? Elige a mano:
Elige lo que siente tu cuerpo, no lo que marca el termómetro.
La ciencia del confort no mide los grados: mide cuánta gente está a gusto (lo que llaman «satisfacción térmica»). Esta es tu parte.
La humedad no es más calor: es sudor que no evapora. Cuenta distinto.
Un vecino y un forastero sienten distinto el mismo sitio — y comparar las dos cosas es justo lo interesante.
📅 Vuelve mañana. Cada mañana publicamos el parte de la noche — quién durmió fresco y quién no pegó ojo — y tu zona quedará recordada aquí para votar con un solo toque. Cuantos más días votes, más fino será el mapa del confort.
Modo demostración: el buzón de votos aún no está desplegado, así que este voto no se ha guardado.
Cargando los votos de las últimas 24 horas…
Cuando quieres saber cómo se está en otro sitio, hoy solo tienes dos fuentes: lo que te cuente alguien que está allí o el termómetro más cercano que le encuentre el móvil a esa localidad. Y muchas veces no cuadran: tu amigo jura que no ha pegado ojo y el aparato marca una cifra de lo más razonable. ¿Coincide lo que sienten las personas con lo que dice el termómetro de su pueblo? Nosotros tenemos serias dudas.
Porque la temperatura es un valor relativo: orienta, pero no establece las condiciones exactas. Un termómetro no suda, no nota la humedad que impide que el sudor evapore, ni el asfalto que devuelve por la noche el calor del día, ni la brisa que lo cambia todo. El Confortómetro nace para medir lo que ese número no cuenta: el estado de confort de las personas, en su momento y en su lugar. Una herramienta participativa para levantar, voto a voto, el mapa del grado de confort real en las poblaciones españolas — y compararlo con el de los termómetros.
Este estudio no es solo de noches de verano. Se vota de día y de noche, en agosto y en enero: la escala va del frío helador al calor insoportable. Con el tiempo, esos votos dibujan algo que hoy no existe: el calendario del confort de cada zona de España — dónde se está bien en cada época del año. Esa es la base del turismo climático: elegir destino no por lo que hay que ver, sino por cómo se va a sentir el cuerpo al estar allí. Los pueblos donde se duerme con manta en agosto ya lo saben; este estudio quiere ponerle números y mapa. Y si lo que quieres es escapar del calor este fin de semana, busca el refugio climático natural más cerca de ti →
Cada voto se contrasta con lo que marcó la estación de AEMET de su zona: si alguien vota «insoportable» una noche de mínima 14 °C en la calle, su voto no se borra, pero pesa menos. Votar «fresco» con el aire acondicionado puesto, en cambio, es perfectamente coherente — por eso preguntamos el contexto: dónde estás, qué viento hace, si te da el sol. Una zona no muestra resultado hasta reunir al menos 5 votos en 24 horas, el agregado es una mediana ponderada (un voto disparatado no mueve el resultado) y cada dispositivo puede votar una vez por hora.
¿Por qué medir la sensación si ya hay termómetros? Porque el termómetro no suda: 22 °C secos en el interior se duermen bien y 22 °C con el 85 % de humedad en la costa son una noche en vela. Y porque el mismo termómetro con brisa o en calma total cuenta dos noches distintas. La diferencia entre lo que se mide y lo que se siente es exactamente lo que este proyecto quiere contar.
Si el estudio te ha picado la curiosidad: mira dónde se duerme mejor y peor de toda España, sigue la ola de calor de hoy en el mapa de AEMET, apunta los pueblos donde se duerme con manta en pleno agosto, localiza tu refugio climático natural más cercano o entiende por qué un valle puede ser más fresco que la cima de al lado. Y cada mañana, el parte de la noche cuenta quién durmió fresco.
No. Antes de enviar nada, tu navegador redondea las coordenadas a una celda de ~1 km (suficiente para dibujar el mapa fino del calor urbano, insuficiente para saber dónde vives) y calcula la estación de AEMET de referencia. Solo viajan la celda y la zona. Sin cuentas, sin cookies de rastreo, sin IP.
Una escala simétrica de 9 puntos, del frío helador al calor insoportable, basada en la escala clásica de confort térmico y escrita en el lenguaje en que se cuenta de verdad. El bochorno se pregunta aparte porque la humedad es otra cosa: no es más calor, es sudor que no evapora.
Elegir destino por cómo se va a sentir el cuerpo: pueblos donde se duerme con manta en agosto, costas templadas en enero. Este estudio quiere construir el primer calendario del confort real de las poblaciones españolas, votado por quienes están allí y contrastado con AEMET.
Es el mismo principio que los avisos de tráfico de Google Maps: informes de personas que se verifican entre sí. Cada voto se contrasta además con el dato oficial de AEMET de la zona y con su contexto (interior, exterior, viento, aire acondicionado…). Los incoherentes pesan menos, los dispositivos sistemáticamente incoherentes pierden peso, y ninguna zona publica resultado con menos de 5 votos.
Para el mapa del desacuerdo: dónde la gente sufre más de lo que marca el termómetro (costa húmeda, islas de calor urbanas). Se publicarán agregados y anónimos, como todo en este proyecto.