El termómetro dice una cosa; tu cuerpo, otra. Este estudio nacional recopila, voto a voto y durante todo el año, el clima que se siente — de día y de noche, en verano y en invierno — y lo contrasta con el que miden las estaciones de AEMET. Tu voto es anónimo y cuesta 10 segundos.
Tu ubicación exacta nunca sale del móvil: aquí mismo se redondea a una celda de ~1 km y se busca la estación de AEMET de referencia. Solo viajan esas dos cosas; el punto exacto, jamás.
¿Sin GPS o no quieres darlo? Elige a mano:
¿El aire se siente húmedo, pegajoso?
¿Dónde estás?
Y en casa, ¿con qué?
Cuando quieres saber cómo se está en otro sitio, hoy solo tienes dos fuentes: lo que te cuente alguien que está allí o el termómetro más cercano que le encuentre el móvil a esa localidad. Y muchas veces no cuadran: tu amigo jura que no ha pegado ojo y el aparato marca una cifra de lo más razonable. ¿Coincide lo que sienten las personas con lo que dice el termómetro de su pueblo? Nosotros tenemos serias dudas.
Porque la temperatura es un valor relativo: orienta, pero no establece las condiciones exactas. Un termómetro no suda, no nota la humedad que impide que el sudor evapore, ni el asfalto que devuelve por la noche el calor del día, ni la brisa que lo cambia todo. El Confortómetro nace para medir lo que ese número no cuenta: el estado de confort de las personas, en su momento y en su lugar. Una herramienta participativa para levantar, voto a voto, el mapa del grado de confort real en las poblaciones españolas — y compararlo con el de los termómetros.
Este estudio no es solo de noches de verano. Se vota de día y de noche, en agosto y en enero: la escala va del frío helador al calor insoportable. Con el tiempo, esos votos dibujan algo que hoy no existe: el calendario del confort de cada zona de España — dónde se está bien en cada época del año. Esa es la base del turismo climático: elegir destino no por lo que hay que ver, sino por cómo se va a sentir el cuerpo al estar allí. Los pueblos donde se duerme con manta en agosto ya lo saben; este estudio quiere ponerle números y mapa.
Cada voto se contrasta con lo que marcó la estación de AEMET de su zona: si alguien vota «insoportable» una noche de mínima 14 °C en la calle, su voto no se borra, pero pesa menos. Votar «fresquito» con el aire acondicionado puesto, en cambio, es perfectamente coherente — por eso preguntamos el contexto. Una zona no muestra resultado hasta reunir al menos 5 votos en 24 horas, el agregado es una mediana ponderada (un voto disparatado no mueve el resultado) y cada dispositivo puede votar una vez por hora.
¿Por qué medir la sensación si ya hay termómetros? Porque el termómetro no suda: 22 °C secos en el interior se duermen bien y 22 °C con el 85 % de humedad en la costa son una noche en vela. La diferencia entre lo que se mide y lo que se siente es exactamente lo que este proyecto quiere contar.
No. Antes de enviar nada, tu navegador redondea las coordenadas a una celda de ~1 km (suficiente para dibujar el mapa fino del calor urbano, insuficiente para saber dónde vives) y calcula la estación de AEMET de referencia. Solo viajan la celda y la zona. Sin cuentas, sin cookies de rastreo, sin IP.
Una escala simétrica de 9 puntos, del frío helador al calor insoportable, basada en la escala clásica de confort térmico y escrita en el lenguaje en que se cuenta de verdad. El bochorno se pregunta aparte porque la humedad es otra cosa: no es más calor, es sudor que no evapora.
Elegir destino por cómo se va a sentir el cuerpo: pueblos donde se duerme con manta en agosto, costas templadas en enero. Este estudio quiere construir el primer calendario del confort real de las poblaciones españolas, votado por quienes están allí y contrastado con AEMET.
Los votos se contrastan con el dato oficial de AEMET de la zona y con su contexto (interior, exterior, aire acondicionado…). Los incoherentes pesan menos, los dispositivos sistemáticamente incoherentes pierden peso, y ninguna zona publica resultado con menos de 5 votos.
Para el mapa del desacuerdo: dónde la gente sufre más de lo que marca el termómetro (costa húmeda, islas de calor urbanas). Se publicarán agregados y anónimos, como todo en este proyecto.